Más de un millón de clientes de Edesur en el Gran Buenos Aires y el conurbano bonaerense sufrieron dos apagones masivos en menos de 24 horas este miércoles. Las causas aún están en investigación, con hipótesis que van desde falta de mantenimiento y posible sabotaje hasta la incapacidad del sistema eléctrico para soportar la alta demanda provocada por la ola de calor.

Se confirmó que las fallas ocurrieron en dos líneas de transmisión paralelas que transportaban 500 MW. En el sector energético advierten que la situación es una “alerta roja” debido a la persistencia de temperaturas extremas en el AMBA, región que consume cerca del 40% de la energía del país.

El miércoles también trajo nuevos problemas, incluyendo interrupciones en el servicio ferroviario por cortes de luz. La crisis se atribuye a la fragilidad del sistema eléctrico, resultado de años de desinversión y tarifas retrasadas. Además, la posibilidad de un récord de demanda en los próximos días aumenta el riesgo de más fallas.

En las horas de mayor calor, el uso intensivo de aires acondicionados provoca interrupciones en distintos barrios. El martes, la sensación térmica superó los 44°C en Buenos Aires, y el SMN prevé temperaturas superiores a 30°C hasta el fin de semana.

Un experto del sector recordó que en diciembre las bajas temperaturas evitaron un colapso energético anticipado, pero ahora el sistema enfrentará una presión extrema. Otro asesor de empresas eléctricas advirtió que estos apagones serán frecuentes en invierno y verano, ya que no se están construyendo nuevos megavatios ni líneas de transmisión, y cualquier solución tardará al menos dos años en implementarse.