-¿Cómo pudiste de la habitación de tu casa a lograr tu propio lugar en el mundo empresarial?

-Es un proceso, inicialmente arranque con un socio-amigo, Fabián Mestralet, haciendo trabajos en conjunto, porque no me animaba a ponerlo solo y además lo ideamos entre los dos. En esa época no había nada de información sobre el sector, ni dónde comprar el producto en la Argentina. Por eso nos empezamos a relacionar, encontramos un importador -ya que había muy pocos-, hicimos un viaje, preguntamos algunas cosas y de eso surgió el emprendimiento Recargas Tandil, que duró dos o tres años.

Luego realizamos una proyección mucho más clara de lo que se quería hacer, pero Fabián estaba muy en lo suyo, así que le propuse comprarle la parte, él acepto y yo veía que podía llegar a invertir. En esa época hacía 36 cartuchos, y hoy la empresa está vendiendo alrededor de 3.000 mensuales.

Alrededor de 2005 cambié el nombre, al inicio a DgM Insumos Láser, y empezamos a hacer cartuchos en serie. Mi padre, que era pintor de autos, dejó su tarea de pintura y comenzó a trabajar conmigo. El galpón que era para pintar lo remodelamos y empezamos a hacer el trabajo de la empresa.

-¿Cómo iniciás con el proceso de importación y la apertura de mercado?

-En el 2006 coloco la prioridad en DgM, es decir le ponía todo el esfuerzo, la inversión y reinversión. Luego empezó a crecer el mercado, porque conseguimos en Tandil mucha gente que venda nuestro producto. Fue lo más difícil, imponer la marca y el producto, manejando los parámetros de calidad y buen servicio. Nosotros no nos enfocamos en el precio y la competencia, sino en el servicio.

Luego, en 2007/2008 la empresa toma una cierta estampida y tengo que emplear personal y me dediqué a la venta y comercialización de los cartuchos. También nos empezaron a comprar de la zona, empresas que no tenían servicio, y abordamos distintos mercados. En Tandil empezamos a hacer el soporte técnico de grandes empresas de la ciudad con un servicio directo o reventa, es decir las casas de computación, técnicos e ingenieros. El 70 por ciento del mercado de la empresa está dedicado a la gente que nos revende el producto.

-¿Cómo observás la situaron del sector informático?

-El sector está muy complicado. Nosotros tuvimos un buen auge cuando estuvo el ex presidente Néstor Kirchner, quien frenó la importación. Eso estuvo bien, si no nos dejaba afuera del mercado porque el producto chino, aunque no es muy buena calidad, tienen un muy bajo costo, por eso la gente prefiere abaratar en vez de comprar un producto nacional.

Tenemos una competencia muy desleal con el producto chino, nosotros podemos ganarle con el servicio puerta a puerta. De todos modos, comenzamos a traer productos asiáticos como alternativa de mercado.

Me inscribo como importador, aunque no teníamos "espalda financiera" para invertir en un contenedor, entonces comenzamos a importar los productos, algunas partes y crecimos mucho más. Lanzamos una venta más "agresiva" y zonal, atendiendo a toda la Provincia: desde Buenos Aires hasta el Sur, puntualmente Neuquén y Río Negro, que son las zonas de mayor llegada en el mercado informático, vendemos más online en la Patagonia. Nosotros adoptamos un sistema de venta puerta a puerta, para ofrecer el producto, más confiable de comercialización, donde contactamos al cliente; pero en algunos casos realizamos las ventas por Internet. Según la necesidad, nos vamos adecuando a la demanda.

-¿Cambió en la industria la calidad del producto y el tiempo de durabilidad?

-Sí. El producto ha cambiado, ya que antes la durabilidad era de diez años y ahora es de dos. Actualmente todo se hace muy descartable. Se inventan cartuchos más chicos para que se consuman más rápido. Antes esa venta masiva y volumen confiable y con durabilidad, pero eso se está descartando ya quedan muy poco equipos que tengan ese perfil. Los equipos grandes y de alto rendimiento tienen una alta durabilidad, vienen los kits para cambiar y que duren los insumos en las empresas industriales.

El 25 por ciento de la venta se realiza en la ciudad de Tandil y el resto en las diferentes provincias del país. Nosotros tenemos 1.500 clientes. Somos proveedores del Estado. Hemos ganado licitaciones de la Legislatura hasta en Parques Nacionales. Estamos presentes en varios lugares como empresa y hoy a través de la venta online en todo el país.

-Con tanto crecimiento, ¿cuál es la proyección para el 2016?

-La proyección es cada vez más corta, esa es la lástima, pero por una cuestión de gobernabilidad. Hace cuatro años atrás comencé con la importación y hoy hace dos años que no puedo traer un contenedor. En este momento recurrimos al trabajo de producción local y a comprar a otros proveedores que le permiten importar; lo que se hace es juntarse con los productores y realizamos un pedido comunitario.

-¿La medida aglutinó al sector informático?

-Se aglutinó el sector. El mercado se redujo, quien tenía una estructura empresarial sólida pudo sustentarse, quien no se "cayó" en relación con los manufacturadores. Es una buena decisión cuidar la industria nacional, pero en un mundo globalizado no podemos depender de la función o fantasía de que la Argentina esté capacitada para hacer toda la materia prima de un producto, eso es imposible. En un mundo globalizado cada país se especializa en algo y no se puede producir tóner, por ejemplo. La Argentina tiene la capacidad de ensamblar un cartucho, pero no de producir tóner.