El mensaje, que también incluyó la frase «Protesta no es violencia», generó polémica, ya que la administración libertaria había anticipado que no aplicaría el protocolo antipiquetes en esta jornada. Sin embargo, desde el mediodía habrá un fuerte despliegue policial para impedir la concentración en la Plaza del Congreso.

El gobierno nacional y el porteño establecieron un megaoperativo en el centro porteño, con un corte total del tránsito en la zona del Congreso desde las 9 de la mañana, ocho horas antes del inicio de la marcha.

Los comercios que quedaron en la zona vallada (que incluye varias manzanas alrededor del Congreso) tuvieron que cerrar sus puertas apenas comenzada la jornada y muchos ni siquiera pudieron abrir