Al igual que la firma de la que formaban parte, abrieron una sucursal en Olavarría y mantuvieron la sede central en Tandil. Desde la apertura de sus puertas, Fipsha estuvo en permanente crecimiento, señala el encargado de la sucursal local, Silvio Paladino, mientras indica con un gesto que el espacio del local de la avenida Del Valle al 4200 creció unos cuantos metros en una fecha reciente.

"Nosotros estamos en pleno desarrollo -subraya-, aunque escuchamos a algunos clientes quejarse por tal o cual cosa, desde que abrimos siempre fuimos para adelante. Si a alguno de nuestros clientes las cosas le van un poco mal y compran menos, siempre hay otro que mejora".

El dato no es menor si se tiene en cuenta que Fipsha nació cuando ya se había frenado un poco la expansión de la economía que alcanzó su pico a mediados de la década pasada.

La ferretería industrial es proveedora de emprendimientos que van desde los pequeños talleres hasta las fábricas de respetables dimensiones. El lema de la firma que aparece en sus publicidades es simple y directo: "Todo para el soldador", y ofrece desde herramientas de mano hasta maquinaria, bulonería y seguridad industrial.

Entre los clientes de Fipsha se cuentan canteras, caleras, talleres de distintas dimensiones y otras empresas, las que parecen estar atravesando por un buen momento, al menos en Olavarría, según la percepción de Paladino.

Teniendo en cuenta que es proveedora fundamentalmente de la industria su evolución es un buen indicador para medir la marcha del sector. Del diagnóstico del responsable local de la firma se desprende que "el panorama en general es bueno, más allá de que siempre existen dificultades. En estos cinco años hemos pasado momentos de estancamiento, pero nunca fuimos para atrás y mantuvimos los clientes".

Pero durante la mayor parte de estos cinco años, la actividad mantuvo un buen ritmo.

Más allá de las caídas estacionales de las ventas -"enero y febrero son los meses más tranquilos"-, no se advierten signos de recesión, aunque sí hay algunos problemas.

"Nuestro principal problema es que a veces no entran máquinas importadas. Los insumos importados representan alrededor del 50 por ciento de nuestros productos. Hay algunas marcas que cuesta conseguir porque están frenadas las importaciones y no se entrega la mercadería. Eso nos trae problemas de stock, de logística", cuenta Silvio Paladino.

Por ejemplo, "no entran máquinas soldadoras Lincoln. Con máquinas de este tipo pasa que la calidad es diferente de las nacionales o de las chinas. Estas últimas son más baratas, pero la calidad no es constante y después no se consiguen fácilmente los repuestos".

Agrega que "a veces se desarman otras máquinas del mismo origen para usar los componentes como repuestos". Muchas herramientas de mano son de origen brasileño, pero también hay problemas para el ingreso al país. A juzgar por el optimismo que parece ser una de las características de Fipsha, esas dificultades pueden ser molestas pero no insolubles.

Paladino es consciente que otro de los problemas que aqueja al sector productivo argentino es la falta de mano de obra especializada, una cuestión que viene de años atrás y que según todo indica sólo podrá solucionar el paso del tiempo.

Los largos años de caída de la actividad industrial en el país llevaron a que hubiera generaciones enteras que no se capacitaran para trabajar, con lo que se produce ahora la paradójica situación de que hay mucha gente con problemas de empleo, pero que carece de la preparación que requieren las empresas.

Por eso, Fipsha se apresta a agregar una nueva actividad a las que ya desarrolla la firma: la capacitación.

"Estamos organizando unos cursos de capacitación básica para el uso de determinadas máquinas junto con algunas de las marcas a las que representan.

Esto no le da un rédito económico directo a la firma, sino que "fundamentalmente, es un servicio que le prestaremos a nuestros clientes", aunque Paladino es consciente de que a la larga la ferretería industrial se verá beneficiada, ya que todo lo que favorezca a las empresas a las que ellos proveen redundará siempre en su propio beneficio.

Por ahora consideran esta capacitación como un paso más en la expansión de la firma que cuenta con cinco empleados en Olavarría y nueve en Tandil, donde están además las oficinas administrativas.

La sucursal olavarriense trabaja fundamentalmente con el mercado local, capaz de absorber toda la oferta de Fiphsa y de las otras firmas que compiten en el mismo rubro.

Con un optimismo justificado, Silvio Paladino considera que en los próximos años la firma mantendrá su ritmo de crecimiento y no ve en el horizonte signos de que la actividad pueda decrecer de forma tal que pueda frenar la expansión a la que se acostumbró Fipsha desde septiembre de 2010.